Oaxaca Asunción Nochixtlán, 28 de Octubre 2026.- Peregrinos honran al “Santo de los casos difíciles” en una madrugada marcada por la fe.
La madrugada del 28 de octubre, marcada por un profundo cielo azul y el anuncio gélido del frente frío fue el telón de fondo para el inicio de las festividades en su honor.
Con cada cohete que rompía la madrugada, con cada ramo de cempasúchil y con cada oración murmurada: “San Juditas, tú no me fallas”, se hacía evidente que la devoción, tan firme y ascendente como la luna que silenciosamente presenció el júbilo del regreso del Santo.
Desde las 5 de la madrugada la imagen de San Judas Tadeo, de 1.60 metros de altura, observo como cada uno de sus devotos llegaban hasta su capilla todos para agradecer por sus bondades o en su búsqueda de esperanza.
Los devotos llegaban con plegarias “San Judas me ha dado tantas alegrías que aquí estoy, rendido a sus pies, agradeciendo la vida, ya que soy devoto a él, estoy vivo” detallo don Leo, explicó que en un accidente vehicular, por ser fin de año los hospitales no lo querían recibir, él estaba en estado crítico, por años se ha encomendado en él, dice que a pesar que los diagnósticos no eran favorables, él esta acá, agradeciendo todas las bendiciones recibidas.
Desde hace más de 10 años, esta festividad a ganado relevancia en lomas de Yotoyuko, una de las colonias de Asunción Nochixtlán, en donde actualmente se realiza el santuario en su honor.
A pesar del calor y la subida de varios kilómetros del centro de esta ciudad, lo feligreses llegaron, con sus imágenes en brazos, flores y mucha fe, porque en este su día, el cansancio, sudor se le ofrecía al santo.
Desde las 5 de la mañana iniciaron con mañanitas, devotos llegaban con la esperanza de que sus plegarias sean escuchadas, con lágrimas por que como bien se sabe, san Juditas es el santo de las causas difíciles.
Desde pedir por la salud, problemas familiares, problemas financieros, entre otros, así como también dar gracias por los favores ya recibidos.
En su iconografía, San Judas Tadeo sostiene un hacha, emblema de su martirio y una llama sobre la cabeza, que representa al Espíritu Santo que lo guía.
Su festividad, celebrada cada 28 de octubre, tiene gran relevancia en México.

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